martes, 7 de abril de 2015

In the Flesh, 1ª Temporada


In the Flesh (literalmente "En la carne", aunque en textos místicos con alto componente poético como la Biblia, se suele traducir como "hecho carne") es una serie británica que, además de conservar las características típicas de series británicas, es un concepto totalmente nuevo en el drama sobrenatural. Y también en la crítica social.

Empecé a ver esta serie con mi madre en VOSE, y la dejamos en parón. Entonces descubrí que los de momento aventurados Movistar Series se iban a atrever a traerla, y no pudimos ponernos más contentos. La serie no solo tiene un alto contenido en originalidad, sino que es muy dramática. Pero no dramática en plan "oh, que penita", dramática en plan "si cambias esta situación fantástica por una real, ese podría ser yo".

Os pongo en contexto:

La serie lidia con un mundo posterior a un levantamiento zombi. El levantamiento es inesperado y de origen desconocido, ya que ni es un brote infeccioso, ni los zombis son contagiosos, simplemente algunos muertos se levantan y empiezan a comer cerebros. Un tiempo después, la ciencia encuentra un fármaco que devuelve la consciencia a los resucitados si la toman diariamente y elimina la necesidad de comer cerebros para no descomponerse, por lo que esta condición empieza a ser llamada "SDP", siglas de "Síndrome del Difunto Parcial" (en inglés "PDS" o "Partially Deceased Syndrome").

En este contexto, el Gobierno empieza a devolver a sus hogares a aquellos que responden al tratamiento, con dosis suficiente de medicación y maquillaje y lentillas para ocultar su condición. Algunos se arrepienten de lo hecho en estado rabioso, otros lo apoyan y se creen una raza superior (e igualmente, algunos humanos aceptan este hecho, mientras otros los condenan como demonios del Infierno).

Y entonces tenemos a Kieren Walker, un enfermo de SDP devuelto a Roarton, el primer pueblo en levantarse en armas contra las hordas de zombis rabiosos. Kieren, ya odiado en el pueblo por su orientación homosexual, su gusto por el arte, su música metal, etc., es devuelto pues, a un pueblo que odia a los resucitados más que nadie en todo el Reino Unido, y tiene que lidiar con ello y vivir en secreto, ya que la hostilidad está en el aire. Todo esto sin contar con que los remordimientos le acechan, las condiciones de su muerte no le hacen percibir su segunda vida como una oportunidad y su hermana (una heroina de la resistencia humana) lo desprecia por cosas hechas en vida y por estar muerto. Todo esto mientras ciertos resucitados acogen la palabra de un misterioso profeta no muerto que les incita a considerarse seres superiores con un propósito y a no avergonzarse de su condición, sino a abrazarla como una bendición.


Explicado el contexto, debo decir que esta serie me hizo llorar mucho. Muchísimo. Es una serie con una profundidad emocional y social increíble. Y es una serie que no solo explora desde el cristal de la ficción sobrenatural el fenómeno de la intolerancia y la discriminación social de minorías, sino un fenómeno poco documentado y tratado (aunque bastante común), que es el de pertenecer a dos o más minorías, lo que genera una situación no solo grave, sino también agravante.

Es una de las pocas series británicas que conozco que no tengan sexo a tutiplén (que no es malo, pero siempre ha sido una marca típica de los británicos, que lejos han quedado de esa famosa era victoriana).

La banda sonora y los diálogos son sencillamente perfectos, y el encadenamiento de eventos y el desarrollo, son una obra de arte. Las historias y como se desvelan (así como la evolución psicológica de cada personaje) es brutal: la historia de la familia, los eventos en el pueblo (antes y después del levantamiento zombi), los conflictos internos de Kieren, su relación con su familia y en concreto con su hermana, sus amores y amistades, la historia del fallecimiento de Kieren... todo es sencillamente una genialidad que a mi me arrancó las lágrimas más de dos veces por episodio. La simple metáfora de que exista maquillaje y lentillas para encubrir la condición y que algunos decidan no llevarlo... todo es una metáfora perfecta de una situación de extrema intolerancia (no solo ajena, también propia) que nos hace empatizar de una forma u otra.

También debo apuntar algo, como persona que no ha podido seguir nunca Queer as Folk y sigue Looking y aún no tiene ni idea de por qué. Y es que es una de las pocas series donde ponen a un protagonista homosexual, sin que su sexualidad sea el eje principal de su historia. Normalmente siempre lo es (o influye demasiado por una obsesión por encajar al personaje en la "cultura gay" o que todo su entorno sea "gay" de un modo u otro), o cuando no lo es, el personaje no es protagonista único sino co-protagonista. Aquí han hecho un "chapó" con este tema, en mi opinión, pues su orientación puede influir en las historias e incluso en algunas relaciones con otros personajes, pero no es necesariamente importante en la vida, personalidad, preocupaciones, etc. del personaje. Es algo que no veo todos los días, pero Kieren es alguien con quién yo personalmente puedo identificarme aunque sea levemente.


Otra ventaja que tiene esta serie es que es de temporadas cortas, esta temporada tan solo tiene tres episodios. Si tuviese que escoger episodios favoritos, escogería los tres, pues cada uno tiene su encanto, todos tienen un "algo". Pero si tuviese que escoger una escena favorita, sin duda escogería cuando Amy le pregunta a Kieren como murió, pues el contraste entre la historia de Amy y la de Kieren es sencillamente aceite y agua que te desgarra el alma hasta las vísceras...

En definitiva, una serie muy recomendable y esta primera temporada, es para mí una de las obras maestras de la historia de las series televisivas. Una joya desbordante de originalidad, drama, profundidad, utilidad social y en definitiva, "arte" hecho serie.

Si no eres fan del "género zombi", no te preocupes, yo tampoco lo soy. Lo cierto es que el "fenómeno zombi" es lo menos importante de esta serie. Al contrario que The Walking Dead, que vende que los zombis es simplemente una circunstancia pero lo que importa son las historias humanas (y en mi opinión es una absoluta patraña), aquí si que el fenómeno zombi es una absoluta nimiedad. Incluso si existe la oportunidad de que aparezcan "zombis" (enfermosos rabiosos), no la toman casi nunca, y cuando la toman es para recalcar una actitud en los que son conscientes o los humanos, no para generar tensión ni peligro de muerte.

La mejor 1ª temporada de mi vida junto con The Gates y Hemlock Grove. De verdad, no creo que os arrepintais, vale la pena verla, y mucho. Tiene de todo: aspecto técnico de bajo presupuesto pero impecable, marca británica, originalidad, buena historia, buena banda sonora, buena caracterización, desarrollo impecable y personajes remarcables.

NOTA: 10/10.

No hay comentarios:

Publicar un comentario